Este conjunto de casas adosadas en Olot se integra con respeto al paisaje y la arquitectura local, ofreciendo espacios exteriores amplios, luminosos y funcionales. Cada vivienda cuenta con zonas de estancia, jardines privados y recorridos peatonales que conectan de forma natural con el entorno.
Para las fachadas se ha utilizado Landbrick, un ladrillo de hormigón de alta calidad que combina resistencia, estética y durabilidad. Su planeidad y ortogonalidad permiten acabados uniformes y precisos, mientras que su composición hidrófuga, antibacteriana e ignífuga asegura un material de bajo mantenimiento y larga vida útil.
El color Ceniza aporta un estilo elegante y contemporáneo, creando un conjunto armonioso que dialoga con el entorno natural y la tipología arquitectónica de Olot. Además, su uso permite aprovechar al máximo la luz natural, reforzando la sensación de amplitud y confort en cada vivienda.
El resultado es un proyecto residencial moderno y cuidado, donde Landbrick no solo cumple una función constructiva, sino que también define la identidad estética del conjunto, generando un espacio atractivo, duradero y adaptado a las necesidades de sus habitantes.




