Integración, materialidad y arquitectura al servicio del paisaje
La nueva sede del Reial Club de Golf El Prat se implanta en una suave ladera rodeada de pinos, con un diseño que prioriza la integración paisajística, la horizontalidad y la discreción arquitectónica. El edificio principal se adapta al terreno con dos niveles: la planta inferior queda parcialmente enterrada para minimizar el impacto visual y abrir todas las vistas hacia el entorno natural.
El acceso se realiza por la planta superior, donde un vestíbulo organiza las áreas sociales y las zonas administrativas. Una escalera abierta conecta con la planta inferior, que alberga los vestuarios de socios junto a zonas técnicas, gimnasio y aparcamiento para coches eléctricos y equipos de golf.
Los edificios anexos, vestuarios para visitantes, bar de verano y espacio infantil, se apoyan en un gran muro y adoptan una configuración escalonada que se adapta al relieve, actuando como transición hacia la piscina exterior y la zona de juegos.
Ferrater Brick: horizontalidad, elegancia y continuidad
Ferrater Brick es clave en la identidad del proyecto. Esta pieza resalta la horizontalidad de las fachadas gracias a sus proporciones alargadas y su geometría, generando un efecto visual de líneas continuas que transmite calma y serenidad.
Versatilidad estética y funcional: se puede aplicar en fachadas, interiores y pavimentos, y está disponible en una amplia gama de colores y texturas, permitiendo una integración perfecta con la vegetación mediterránea y del proyecto. Además, sus prestaciones constructivas garantizan durabilidad, impermeabilidad, resistencia al fuego, aislamiento acústico, bajo mantenimiento y eficiencia energética, asegurando que la estética se mantenga intacta a lo largo del tiempo.
Con el Ferrater Brick, el Reial Club de Golf El Prat logra una arquitectura serena, contemporánea y plenamente vinculada al paisaje, donde cada material y detalle refuerza la experiencia de los usuarios y la relación con el entorno.




