Este proyecto residencial en Castell d’Aro se desarrolla en un entorno natural privilegiado de la Costa Brava, combinando un diseño contemporáneo con la integración paisajística y la calidad constructiva. La urbanización ofrece espacios exteriores cuidados, recorridos peatonales agradables y zonas comunes que fomentan la convivencia y el disfrute del entorno.
Para las fachadas se ha utilizado Landbrick®, un ladrillo de hormigón innovador que combina resistencia, estética y funcionalidad. Cada pieza garantiza planeidad y ortogonalidad, asegurando acabados uniformes y precisos en cada edificio. Su composición hidrófuga y duradera, junto con propiedades antibacterianas, ignífugas y de aislamiento acústico, hacen de Landbrick® un material ideal para proyectos que buscan longevidad y bajo mantenimiento.
La amplia gama de colores y acabados de Landbrick® permite una gran libertad creativa, adaptándose perfectamente a la arquitectura del conjunto y al paisaje mediterráneo que lo rodea. Su uso en esta urbanización potencia la luminosidad y limpieza visual de las fachadas, aportando un carácter contemporáneo y elegante que dialoga con la tradición arquitectónica de la zona.
El resultado es un entorno residencial armónico, moderno y sostenible, donde la elección de materiales como Landbrick® refuerza la identidad del proyecto y garantiza calidad y confort para todos sus habitantes.









