La Casa Alonso-Planas, situada en Barcelona, se implanta en un terreno de geometría trapezoidal con una acusada pendiente, salvando un desnivel de 16 metros entre la cota de acceso y la parte superior. Desde su posición elevada, la vivienda disfruta de vistas privilegiadas hacia los dos valles, la ciudad de Barcelona y el delta del Llobregat, con el mar como telón de fondo.
El proyecto organiza el volumen principal en la cota superior, dispuesto perpendicularmente a las curvas de nivel para optimizar la orientación y las vistas. Esta pieza, alargada y esbelta, se desarrolla en tres niveles que articulan el programa doméstico, estableciendo una relación directa con los espacios exteriores: una plaza–patio con piscina y solárium en la parte frontal, y una sucesión de terrazas ajardinadas en la parte posterior.
La vivienda se apoya sobre un zócalo excavado en la montaña que alberga los accesos, el aparcamiento, los espacios técnicos y los talleres artísticos, iluminados mediante una gran abertura horizontal que conecta visualmente con el patio superior. El acceso se produce a través de un recorrido ascendente integrado en el paisaje, que conduce a un espacio de entrada recogido y cuidadosamente secuenciado.
En cuanto a la materialidad, el proyecto combina hormigón visto con cerramientos de fábrica de ladrillo blanco prensado, aportando una imagen sobria y atemporal. En este contexto, el uso de Ferrater Brick y el acabado White Marbre refuerzan la expresión arquitectónica del conjunto, aportando textura, luminosidad y una cuidada definición de los paramentos.
El resultado es una vivienda que integra arquitectura, topografía y paisaje, resolviendo con precisión técnica y sensibilidad espacial su implantación en un entorno de gran complejidad.


