Un edificio histórico renace
El Panot Flor, ese emblemático pavimento que ha acompañado a Barcelona durante más de un siglo, no solo adorna las calles de la ciudad; su historia y diseño se han convertido en un referente cultural y arquitectónico. Ahora, esta pieza icónica encuentra un nuevo lugar: los interiores, gracias a la tendencia «inout», que difumina los límites entre exterior e interior.
En este contexto, la reforma de la Casa Joaquín Farran toma protagonismo. Este edificio histórico, que data de 1879 y forma parte del rico patrimonio arquitectónico de Barcelona, ha sido reinterpretado por el estudio Manrique Planas. Durante la reforma, se incorporó el Panot Flor en los espacios interiores, integrando historia y modernidad de manera armónica.
El resultado es un equilibrio perfecto: el Panot Flor aporta textuRa, carácter y un vínculo con la historia de la ciudad, mientras dialoga con los elementos contemporáneos de la casa. Cada paso dentro de la Casa Joaquín Farran recuerda que el diseño no solo cumple una función: también narra, evoca memoria y crea experiencias.
La reforma confirma que el Panot Flor es mucho más que un pavimento: es un elemento transformador capaz de redefinir espacios, fusionando la arquitectura histórica con soluciones de interior modernas. La tendencia «inout» abre un nuevo capítulo en la historia de Barcelona: su pavimento más emblemático se vive ahora también dentro de los edificios más icónicos de la ciudad.






